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HACER DE LA PELUQUERÍA CANINA ALGO POSITIVO PARA TI Y TU PERRO

La higiene es importante para la convivencia entre perro y dueño

Afortunadamente, cada vez son más los dueños de perros que entienden las sesiones de peluquería canina como una parte imprescindible del bienestar de su mascota y a su vez del suyo mismo. Sobre todo, si hablamos de perros que viven en la ciudad y particularmente en pisos donde la convivencia es tan estrecha que un perro limpio y con buena apariencia es muy importante a la hora de relacionarse con su dueño, familia y amigos.

Willy en su sesión de baño y preparado para secarle el pelo.

Willy en su sesión de baño.

Pero lo que hay que tener claro es que la base no parte del perro. Llevar a tu perro a la peluquería canina se cimenta desde la educación. Educarnos a nosotros mismos como dueños en saber lo importante y sano qué es tener al perro limpio y cómodo, y educar al perro haciéndole entender qué es un baño y un arreglo sin estrés y en positivo. El dueño es el que marca la pauta y el peluquero el que guía al dueño hacia un buen hábito de higiene. Todo ello, en positivo; premiando por ir, sin transmitirle miedos o inseguridades, tales como cogerle en brazos o darle mimos en exceso o hablarle en voz de "bebé" justo antes de dejarle en la peluquería canina como si algo malo le fuera a pasar.

Lo mejor es la naturalidad y la costumbre. Y en el caso del peluquero como profesional, éste debe marcase unas metas posibles a medio plazo -según cómo sea el perro-, es muy importante que tenga buena mano, tratándole con la mayor paciencia del mundo y premiando, y por supuesto no querer hacerle una sesión completa de baño, desenredo y corte, el primer día del perro o el cachorro; sino poco a poco.

Acostumbrarles al ruido del secador poco a poco es importante, así finalmente no tendrán miedo y el secado será más rápido.

Lo ideal es hacer entender al perro que la peluquería forma parte de su dinámica que es algo cíclico y no pasa nada, que aprenda a confiar en el peluquero como profesional. Aqui la labor del dueño es fundamental. Cierto es que no es lo mismo el mantenimiento de un beagle, que un shih-tzu, un samoyedo o un west highland terrier. A la hora de ser más o menos regular en peluquería, hay que tener en cuenta la raza del perro o si es un mestizo el tipo de manto que tiene.

Pero lo que sí es cierto es que de nada vale llevar con buenas intenciones al cachorrito de cuatro o cinco meses al peluquero canino y luego no ir hasta que el manto del perro comienza a ser indomable y tenga ya unos nudos que el desenredo finalmente se convierta en una pequeña

Lo ideal es que ir a la peluquería canina sea un hábito para el dueño y el perro

Llevar a tu perro a la peluquería canina se cimenta desde la educación.

"tortura" de tirones y manejo insoportable para el pequeño peludín. Y entonces la sesión de peluquería canina deje de ser positiva.

Es importante para el perro, establecer a la hora del arreglo unas mismas pautas de trabajo. Así el perro sabe que viene después y no le crea ansiedad.

Es importante para el perro, establecer a la hora del arreglo unas mismas pautas de trabajo. Así el perro sabe que viene después y no le crea ansiedad.[/caption]

Ir a la peluquería canina, un hábito y una terapia

Lo correcto es marcarse una regularidad ir cada uno o dos meses, ir a la misma peluquería canina -si te ha gustado el profesional y cómo trabaja-, para que se acostumbre a la forma de trabajo del peluquero (al baño, al secador de pelo y a la forma de cortar o hacer el arreglo) y luego en casa seguir unas pautas de mantenimiento e higiene en positivo.

Estas pautas van a ser básicamente: acostumbrar al perro a estar relajado o tumbado en el momento del cepillado a través de premios -si es necesario-, manejarle de tal modo que podamos tocar el cuerpo y zonas más sensibles y en el caso que sea dominante o un poco dominante hasta se utilizará como terapia de socialización en ese aspecto (como puede ser sujertarle la cara y esté quieto, o las partes traseras, o también sus patas), y finalmente a después del cepillado y desenredo un pequeño masaje en las orejas o ligeras caricias y por qué no, un premio final (un "muy bien" o  comida).

Si de esta manera habituamos al perro a una dinámica de baño y aseo, el dueño adopta una costumbre sana con su perro - que encima refuerza su vínculo- de cepillado  y el  peluquero marca una pautas correcta en su trabajo sin estrés y haciéndole entender al perro qué es un sesión de peluquería canina, todo se convierte en algo positivo. Y lo cierto es que un perro bien cuidado hace que la convivencia sea mucho mejor, si está limpio se le acaricia más, se le deja estar en cualquier sitio y en definitiva es más cómodo para el perro y para todos. Entender la peluquería canina como un servicio SOS, , luego en degenera en

ansiedades y miedios que hacen más difícil la sesión de peluquería canina. Es mejor evitarlo y educarnos todos.

 

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