Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola

Educación canina/convivencia niños y perros: "Tenemos perro en casa y...

Educación Canina

Educación canina/convivencia niños y perros:

Lara con dos año y medio, y Saria con doce años, en un momento de ternura

Una buena socialización de nuestro perro es la clave a la hora de una convivencia sana entre mascota y familia; sobre todo, si estamos hablando de un hogar con niños. En este caso no sólo hay que educar al perro, sino enseñar a nuestros hijos a tratar y convivir con nuestra mascota, también miembro de la familia. En este sentido, la adaptación en casa debe ser de lo más natural. Por un lado, no hay que considerar al perro como una amenaza para el bebé ni hacerle interpretar que el nuevo miembro de la familia es un intruso en la vida de nuestra querida mascota. Así pues lo principal es no cambiar el rol familiar que el perro tiene en el hogar, siempre que esté sea equilibrado y acorde con una buena convivencia. No hay que desplazarlo ni cambiarle buenas costumbres, así evitamos trastornos de conducta de ansiedad del perro (marcar en sitios de la casa, destrozos, ladridos cuando se queda solo y el perro ve que el niño se va con sus amos, etc) u otros problemas de convivencia más difíciles de solucionar. Niño y perro, nunca solos Una regla de oro para evitar conflictos y disgustos familiares es no dejar solos en ningún momento al niño y al perro, sobre todo, desde que el bebé empieza a gatear hasta que cumple una edad -y dependiendo de la madurez del niño- de unos tres años. ¿Por qué? Porque en esa etapa nuestro pequeño no sabe leer las señales que el perro le transmite. No sabe diferenciar entre un gruñido, enseñar los dientes o un ladrido de aviso. Al niño le da igual y en la mayoría de los casos el bebé instintivamente insistiría en la molestia.  Aquí un aspecto muy importarte  en la educación del perro es haberle enseñado correctamente la inhibición de la mordida. Es decir, es clave haberle enseñado a nuestro cachorro- a partir de los cuatro meses- que morder duele, hace daño y por tanto tiene que ir reduciendo poco a poco su mordida hasta dejar de hacerlo. Una manera fácil de enseñarle es que cuando muerda gritemos un "ayy!!" y en el momento que el suelte premiarle y decirle "muy bien". Así, poco a poco.

 Lara y Saria: una buena y natural convivencia

Jugar en positivo

Hay que enseñarles a jugar en positivo juntos y cuidar mucho el lenguaje corporal y evitando acciones como no abrazarle fuerte, ni por el cuello, no tirarse encima del perro de forma inesperada, no cogerlo del rabo o por atrás). Pues estos detalles pueden suponer una amenaza para el perro. En lo que respecta al niño, lo ideal es estar siempre supervisando su convivencia con el perro que aprenda a acariciarle suavemente, no gritarle, a llamarle por su nombre, no perseguirle si el perro le evita, etc. Y en el caso del perro, es importante exponerle a numerosas situaciones diversas y positivas con el niño: que salgan juntos de paseo con el carro, acompañarle al parque y que vea también a otros niños, que el niño le premie (con su juguete favorito o comida) cuando hace algo bien y está tranquilo, así poco a poco se establecerá entre ellos una jerarquía y un vínculo que irá evolucionando positivamente según crezca el niño.   http://youtu.be/zMC5SU30Hw0  

Etiquetas