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Educación canina: aprende a pasear con tu perro

Evita paseos estresantes con tu perro

Por Nuria Sánchez Escribano. En ocasiones nos damos cuenta tarde. Pero cuando lo hacemos y reaccionamos, la primera conclusión a la que llegamos es: “los paseos con mi perro son muy estresantes”. En ese momento es cuando empezamos a probar diferentes accesorios o métodos para mejorar las salidas con nuestro perro: collares de ahogo, correas más cortas,correas más largas, flexis, etc. Pero y nos paramos a pensar, hacemos un poco de autocritica y nos decimos: ¿y si fuésemos nosotros los que tuviésemos que aprender lo que es un "buen" paseo con nuestro perro? Debemos tener en cuenta que un buen paseo es aquél que realizamos pensando en qué es el “recreo” de nuestro perro. Cuando salimos a caminar con nuestro perro debe realizarse de manera relajada y eso se traduce en algo muy simple: conseguir que la correa vaya floja. Así tanto nuestro perro como nosotros podremos disfrutar del tiempo que empleemos en estar juntos y poder apreciar lo que pasa a nuestro alrededor, sin ir sólo pendientes de la correa y que mi perro no tire. ¿Qué conseguimos con un buen paseo? Durante un paseo relajado el perro puede:

 

  • Ver lo que pasa  a su alrededor
  • Oler todo lo que le interese, estimulando sus sentidos
  • Comer hierba. No es malo si toma una pequeña cantidad y no hay ningún otro “premio” en la hierba.
  • Hacer sus necesidades con tranquilidad
  • Acercarse a otras personas o perros de manera más relajada (socialización)

 

El perro necesita ser perro. Y gracias a todo lo que le permitamos oler, caminar, jugar e incluso correr, el perro se irá relajando cada vez más.  Y esto nos relajará también a nosotros y además cuando llegué estará mucho más cansado. "Un paseo de calidad, estimulando el olfato, es mucho más cansado que si andamos con nuestro perro 2 kilómetros sin dejarle que huela nada y simplemente llevando un ritmo concreto de un punto a otro.

pasear con tu perro1

El ritmo que marquemos en el paseo es importante. Cuando el paseo se realiza con prisas y tensamos la correa para acelerar el paso,  provocamos una dinámica en la que el perro va a tender a tirar cada más. Querrá alcanzar olores que le llegan y a los que no le dejamos acercarse, con lo cual se estresará y comenzará a frustarse. Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que no podremos realizar paseos tranquilos si el perro lleva demasiadas horas sin salir. Nuestros perros deberían salir, al menos, tres veces al día. Esto sería el ideal, y aunque es verdad que la rutina del quehacer diario se complica que incluso hasta sacarlo dos veces al día para un milagro; lo cierto es que para conseguir una buena dinámica de paseos de calidad y empezar a disfrutar de nuestros perro cuando salimos a la calle, debemos reorganizarnos y empatizar más con nuestro perro.

Un material adecuado ayuda al paseo

Durante los paseos deberemos utilizar material adecuado, es decir, collares, arneses o correas que hagan el paseo algo agradable y no una tortura. Deberemos olvidarnos de esos constantes pequeños tirones que muchas veces les damos para que no huelan algo, no se acerquen a un niño, o no se acerquen a otro perro. También, dejaremos de darles órdenes constantes. Hay que tener en cuenta que los perros tiran de la correa y realizan paseos muy estresantes por diferentes motivos:

 

  • Uno de ellos es el exceso de energía. Todos los perros, sea cual sea su tamaño, tienen necesidades físicas que hay que cubrir.  No debemos pensar que el ejercicio depende del tamaño del perro,  ya que un terrier como el jack russell o un podenco, son perros que necesitan bastante ejercicio y son de tamaño pequeño.
  • Otro motivo son es el

trong Durante semanas y semanas hemos realizado un programa de aprendizaje para que el perro tire cuando lo saca a pasear.  En el caso del cachorro, éste tira y hasta nos hace hasta gracia…Porque no lo tonamos por lo joven y vital que es, pero el caso es que al final el perro tira y consigue llegar a donde quiere. Lo que estamos haciendo es reforzar esa conducta. El refuerzo es tirar mucho más cuando nota la correa tensa. Esto se repite cada vez de forma más regular, hasta que un día nos damos cuenta de que el perro tira de la correa y nos resulta muy, muy molesto.

  • Mantener el equilibrio es otro de los motivos. Con la fuerza de nuestro brazo tendemos a desequilibrar al perro. Él intenta equilibrarse para recuperar la estabilidad y el equilibrio. Suele contrarresta la fuerza tirando hacia delante.
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    Además ¿habéis pensado en vuestro espacio vital? Pues los perros también lo tienen. A unos les gusta caminar más pegados y a otros les gusta distanciarse más. ¿Qué hay de malo en eso si sabemos manejar nuestra correa? Por desgracia, muchas personas convierten el paseo de su perro en un suplicio. Muchos perros tienen el cuello muy sensible y no nos damos cuenta de ello. Al sufrir dolor durante el paseo el perro asocia ese malestar a todo lo que tenga a su alrededor (niños, perros, gente mayor, etc) y que hace que la correa se tense. Podemos conseguir una asociación muy incorrecta para nuestro perro que puede generar otros problemas de conducta como la inseguridad o incluso la agresividad.

     

    ¿Qué accesorios no debemos utilizar en los paseos?

    Correas extensibles. La correa extensible enseña al perro a tirar. Las correas que todos conocemos como Flexi siempre terminan tensando al perro, ande junto a ti o vaya más adelantado. El perro se acostumbra a que lo normal es tener una tensión cuando va a pasear. Nunca asocia el no tirar a ir más cómodo. Además, la seguridad no es el punto fuerte de este tipo de correas ya que no se pueden enganchar a la muñeca y un pequeño descuido, más un tirón, puede hacer que el animal se nos escape.

    Collares de castigo (ahogo o pinchos). En ocasiones, si nuestro perro quiere saludar a otro perro, tiramos sin darnos cuenta. Si quiere marcar el árbol y vamos con prisa, tiramos. Si está emocionado porque quiere llegar al parque y camina más rápido, le obligamos a que se junte a nosotros tirando fuertemente de la correa. Todo

    Un paseo de calidad, crea vínculo con el perro

    esto transmite al perro un mensaje terriblemente confuso y estresante: "te impidré hacer todo lo que te gusta y te da placer en el paseo". Muchos aseguran que este tipo de collares han enseñado a sus perros a no tirar, pero en realidad lo que estamos haciendo es enseñar al perro -a través de la repetición de un castigo- a que deje de realizar dicha conducta únicamente para evitar ser castigado. Un perro con este collar “obedecerá” por miedo a ser lastimado. Por refuerzo negativo. Correas cortas. Otra costumbre errónea es llevar a nuestros perros muy cerca de nosotros todo el rato.  Así les impedimos llegar dónde quieren y esto hace que intente llegar como sea y provoque su ansiedad. Esto da lugar a los tirones continuos y que terminemos andando de manera más rápida y estresante.  

    ¿Qué accesorios vamos a utilizar?

    Correa de tres metros. Les permite oler y moverse con tranquilidad  Un collar que sea ancho y acolchado por dentro. Debe ponerse de manera que entre el cuello y el collar quepan dos dedos nuestros. Y con hebilla metálica.

    Arnés. Aunque siempre se dice que este tipo de accesorios está asociado al arrastre, no siempre tiene por qué ser así. El arnés no produce dolor cuando el perro tira.

    SENSE-IBLE. Este arnés se engancha por delante, mediante la anilla que va en el pecho del perro. La cinta pectoral no aprieta ya que se ha diseñado de tal forma que  al tirar de la correa la presión la reciba el hombro y no el pecho (la misma técnica que se usa al montar caballos para dirigirlos con las pantorillas) En definitiva, hay que salir a disfrutar del paseo con nuestros perros de manera tranquila y no con prisas. La obediencia básica ayuda también al paseo y a nosotros nos hace sentir también más seguros. Da una orden de manera positiva y en el momento preciso ahorra muchos tirones. Dueño relajado, perro relajado. Y no hay que olvidar que el olfato hace que los perros conozcan todo lo que les rodea. Piensa que, en muchos casos, nuestros perros están aburridos en casa y solo salen al exterior cuando nosotros podemos o queremos sacarles. Cuando llega el momento del paseo, debemos preguntarnos ¿somos unos buenos paseadores? A nadie le gustaría salir con alguien que siempre nos dice donde ir y que nos da órdenes continuamente sin criterio. Nuria Sánchez Escribano, es educadora canina en Donacan

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