Hacer de la peluquería canina algo positivo para ti y tu perro

perro peluquería canina
Cachorro shih-tzu en su hora de baño. Fotografía, Licencia Creative Commons.

Cachorro shih-tzu en hora de baño. Fotografía, Licencia Creative Commons.

Afortunadamente, cada vez son más los dueños de perros que entienden las sesiones de peluquería canina como una parte imprescindible del bienestar de su mascota y a su vez del suyo mismo. Sobre todo, si hablamos de perros que viven en la ciudad y particularmente en pisos donde la convivencia es tan estrecha que un perro limpio y con buena apariencia es muy importante a la hora de relacionarse con su dueño, familia y amigos.

Willy en su sesión de baño y preparado para secarle el pelo.

Willy en su sesión de baño.

Pero lo que hay que tener claro es que la base no parte del perro. Llevar a tu perro a la peluquería canina se cimenta desde la educación. Educarnos a nosotros mismos como dueños en saber lo importante y sano qué es tener al perro limpio y cómodo, y educar al perro haciéndole entender qué es un baño y un arreglo sin estrés y en positivo. El dueño es el que marca la pauta y el peluquero el que guía al dueño hacia un buen hábito de higiene. Todo ello, en positivo; premiando por ir, sin transmitirle miedos o inseguridades, tales como cogerle en brazos o darle mimos en exceso o hablarle en voz de “bebé” justo antes de dejarle en la peluquería canina como si algo malo le fuera a pasar.

Lo mejor es la naturalidad y la costumbre. Y en el caso del peluquero como profesional, éste debe marcase unas metas posibles a medio plazo -según cómo sea el perro-, es muy importante que tenga buena mano, tratándole con la mayor paciencia del mundo y premiando, y por supuesto no querer hacerle una sesión completa de baño, desenredo y corte, el primer día del perro o el cachorro; sino poco a poco.

Acostumbrarles al ruido del secador poco a poco es importante, así finalmente no tendrán miedo y el secado será más rápido.

Acostumbrarles al ruido del secador poco a poco es importante, así finalmente no tendrán miedo y el secado será más rápido.

Lo ideal es hacer entender al perro que la peluquería forma parte de su dinámica que es algo cíclico y no pasa nada, que aprenda a confiar en el peluquero como profesional. Aqui la labor del dueño es fundamental. Cierto es que no es lo mismo el mantenimiento de un beagle, que un shihtzu, un samoyedo o un west high land terrier. A la hora de ser más o menos regular en peluquería, hay que tener en cuenta la raza del perro o si es un mestizo el tipo de manto que tiene.

Pero lo que sí es cierto es que de nada vale llevar con buenas intenciones al cachorrito de cuatro o cinco meses al peluquero canino y luego no ir hasta que el manto del perro comienza a ser indomable y tenga ya unos nudos que el desenredo finalmente se convierta en una pequeña “tortura” de tirones y manejo insoportable para el pequeño peludín. Y entonces la sesión de peluquería canina deje de ser positiva.

Es importante para el perro, establecer a la hora del arreglo unas mismas pautas de trabajo. Así el perro sabe que viene después y no le crea ansiedad.

Es importante para el perro, establecer a la hora del arreglo unas mismas pautas de trabajo. Así el perro sabe que viene después y no le crea ansiedad.

Ir a la peluquería canina, un hábito y una terapia

Lo correcto es marcarse una regularidad ir cada uno o dos meses, ir a la misma peluquería canina -si te ha gustado el profesional y cómo trabaja-, para que se acostumbre a la forma de trabajo del peluquero (al baño, al secador de pelo y a la forma de cortar o hacer el arreglo) y luego en casa seguir unas pautas de mantenimiento e higiene en positivo.

Estas pautas van a ser básicamente: acostumbrar al perro a estar relajado o tumbado en el momento del cepillado a través de premios -si es necesario-, manejarle de tal modo que podamos tocar el cuerpo y zonas más sensibles y en el caso que sea dominante o un poco dominante hasta se utilizará como terapia de socialización en ese aspecto (como puede ser sujertarle la cara y esté quieto, o las partes traseras, o también sus patas), y finalmente a después del cepillado y desenredo un pequeño masaje en las orejas o ligeras caricias y por qué no, un premio final (un “muy bien” o comida).

Olivia, Maya y Lola, después de su sesión de peluquería canina.

Olivia, Maya y Lola, después de su sesión de peluquería canina.

Si de esta manera habituamos al perro a una dinámica de baño y aseo, el dueño adopta una costumbre sana con su perro – que encima refuerza su vínculo- de cepillado y el peluquero marca una pautas correcta en su trabajo sin estrés y haciéndole entender al perro qué es un sesión de peluquería canina, todo se convierte en algo positivo. Y lo cierto es que un perro bien cuidado hace que la convivencia sea mucho mejor, si está limpio se le acaricia más, se le deja estar en cualquier sitio y en definitiva es más cómodo para el perro y para todos. Entender la peluquería canina como un servicio SOS, , luego en degenera en ansiedades y miedios que hacen más difícil la sesión de peluquería canina. Es mejor evitarlo y educarnos todos.

 

 

 

1 Comment

  • Responder julio 29, 2015

    Manu

    La peluquería canina es importante sobre todo en razas que precisan un mantenimiento regular de la capa de pelo. Sin estos profesionales sería más complicado tener como mascotas muchos perros con pelaje delicado.

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